Texto y foto/Jonh Bonilla

En el Eje Cafetero, la Semana Santa es mucho más que un calendario religioso; es el aroma del hogar, el reencuentro alrededor de una mesa larga y el sabor de un buen pescado que evoca historias de abuelos. Sin embargo, este banquete que une corazones requiere de un ojo clínico y un compromiso profundo. La salud de quienes más amamos depende, literalmente, de un destello de frescura.

Las alcaldías de Armenia, Pereira y Manizales han desplegado sus equipos en galerías y supermercados, entendiendo que detrás de cada filete hay una familia confiada. Pero el primer filtro de amor lo hace usted, el comprador, frente al mostrador de la pesquera.

El lenguaje de la frescura

Un pescado en mal estado es una amenaza silenciosa que puede apagar la alegría de la temporada. Para evitar que la tradición se convierta en emergencia, aprenda a leer las señales que el producto le entrega:

  • La mirada de la verdad: Si el ojo no brilla, no es para usted. Busque esa transparencia cristalina y ese aspecto metálico en las escamas que gritan frescura. Un ojo opaco es el primer aviso de una despedida necesaria.
  • El color de la vida: Las agallas deben conservar un rojo intenso. Si nota tonalidades extrañas, viscosidad o un olor que hiere el olfato en lugar de evocar el mar o el río, déjelo pasar.
  • El pacto del frío: El hielo es el mejor guardián de la salud. Compre siempre productos refrigerados y, si elige opciones empacadas, conviértase en un lector riguroso de etiquetas y registros sanitarios.

Comprar con el corazón, elegir con la razón

No se trata solo de cumplir con una receta, sino de proteger un momento. Acuda a sus lugares de confianza, a esos comerciantes que conocen su nombre y cuidan su bienestar. Evitar un dolor de estómago es, en última instancia, asegurar que las risas y las oraciones de esta semana no se vean interrumpidas por un descuido.

Que esta temporada el pescado sea el protagonista por su sabor y su calidad, y que el brillo en sus ojos sea el reflejo de una mesa servida con seguridad y cariño. Porque cuidar lo que comemos, es la forma más honesta de cuidar a los nuestros.

Por JJBG

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