Hay una entrega silenciosa y profunda en quienes deciden dedicar sus días a proteger a los más vulnerables. Son hijos, nietos y familiares que hoy cuidan con el mismo amor infinito con el que esos mismos abuelitos, cuando eran jóvenes, los arrullaron y protegieron en sus primeros días de vida. Es un ciclo de amor, pero también es una tarea que desgasta el alma y el cuerpo.

Pensando en ellos, nace en Manizales «Tiempo para Mí», un programa diseñado no solo para asistir, sino para mimar y sanar a quienes cuidan.

Un refugio para el bienestar

La esencia de este programa es devolverle el «gozo de vivir» a los cuidadores. A través de actividades dinámicas, técnicas de relajación y espacios de tranquilidad, se busca que el estrés diario se transforme en serenidad. Según la Gestora Social de la ciudad, este es el corazón del Sistema Municipal del Cuidado, un espacio donde el cuidador deja de ser invisible para convertirse en el protagonista.

¿Dónde encontrar estos espacios de luz? El programa llegará directamente a los barrios, habitando lugares como:

  • La Ciudadela del Norte (Bosques del Norte).
  • San José y San Esteban.
  • La Casa para la Dignidad de las Mujeres.

Cuidar con amor, cuidándose primero

La meta es hermosa: que cada cuidador reciba atención profesional para recargar energías y así, regresar a casa con el espíritu renovado. Porque para cuidar con amor, primero hay que estar bien por dentro.

«Nuestros cuidadores van a ser atendidos, mimados y capacitados… recibirán todo lo que traiga beneficio a su salud mental», resalta la primera gestora del municipio.

¿Cómo ser parte de esta comunidad?

Si tú entregas tu vida al cuidado de una persona con discapacidad o de la tercera edad, este espacio es para ti. Solo debes inscribirte en la Secretaría de las Mujeres y unirte a estos talleres semanales creados para que vuelvas a conectar contigo mismo.

Manizales, una ciudad que abraza su sabiduría, con más de 100.000 ciudadanos mayores de 60 años (un 21,4% de nuestra población), Manizales tiene clara su hoja de ruta: ser una capital amable con la vejez y, sobre todo, profundamente agradecida con quienes dedican su vida a protegerla. Porque ellos también merecen un tiempo para sí mismos.

Por JJBG

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