
Cuando María Amelia Holguín era una niña, se acostumbró a ver a sus padres trabajar con las matas de café que tenían en una finca cerca al municipio de San José. Hoy, más de seis décadas después, esas enseñanzas la han llevado a pertenecer a una de las 14 asociaciones que fueron beneficiadas para mostrar su café en Estados Unidos, ante los mejores compradores y catadores del mundo.
Para ella y el único jornalero que tiene, su hijo, la cuadrita de café que sembraron significa seguir con la tradición y el legado de los Holguín, dándole el amor y el tiempo suficiente a los palos de café que, como si agradecieran, le han dado una de las mejores tazas del departamento.
Entre más de 400 postulados, ella quedó entre los 14 finalistas y espera que su café sea catado y comprado por los grandes empresarios del trago amargo.

Aunque la tomó por sorpresa esta elección, para ella ya es un logro saber que su café lo van a saborear, algo que nunca imaginó cuando sembró los pequeños almácigos en la pequeña parcela que se ha vuelto famosa por el aroma, sabor, acidez y cuerpo de su café.
Claro, como dice ella, el equipo de mujeres al que pertenece es muy unido y solidario, porque le han enseñado a cuidar cada uno de los palos de café como un tesoro valioso, igual que el recuerdo que tiene de su familia.
Ella, al igual que otras 13 asociaciones, llevará su café a EE. UU., donde empresarios del mundo saborearán y comprarán directamente el café que más les guste. Esta iniciativa de la Gobernación de Caldas y el Comité de Cafeteros busca abrirle camino a los pequeños caficultores para que puedan recibir directamente el fruto de años de esfuerzo y dedicación.