
En las montañas de Victoria, Caldas, la tierra volvió a ser sinónimo de vida y futuro. Allí, 22 familias campesinas víctimas de violencia sexual, desplazamiento forzado y otros hechos del conflicto armado recibieron 172 hectáreas del predio La Lorena, en una entrega histórica liderada por la Agencia Nacional de Tierras (ANT).
La adjudicación no solo les devuelve un espacio para sembrar y habitar, sino que se convirtió en la primera reparación temprana colectiva realizada en Colombia, un hito dentro de la Reforma Agraria impulsada por el Gobierno nacional.
“Esta tierra nos devuelve la esperanza que habíamos perdido”, expresaron integrantes de la asociación Gestionando Paz, al recordar los años de desarraigo y dolor. Para muchas de estas familias, el acceso a un predio propio significa reconstruir proyectos de vida truncados y garantizar que sus hijos crezcan en un entorno ligado al campo y la soberanía alimentaria.
La lideresa social Ludirlena Pérez Carvajal calificó la entrega como “una bendición”, mientras que María Doly Vinasco, otra de las beneficiarias, destacó que el acceso a la tierra es una forma concreta de reparación para quienes lo perdieron todo a causa de la violencia.
El coordinador de la ANT en Caldas, Sergio Ramírez, subrayó el carácter histórico de la jornada: “La Reforma Agraria es una manera de acompañar el proceso de paz y garantizar justicia, verdad y reparación, con la convicción de que hechos como estos no se repitan”.
La entrega contó además con el respaldo de la Universidad de Caldas, que acompañó el proceso desde su Observatorio Paz y Ciudadanía. Para la academia, se trata de un paso hacia la construcción de comunidades libres de violencia y territorios para la paz.
Hoy, las familias beneficiarias proyectan levantar una nueva comunidad campesina basada en la dignidad, el trabajo colectivo y la permanencia en el territorio, demostrando que la tierra puede ser el punto de partida para sanar heridas y sembrar futuro.