Selección Colombia: La lesión que terminó en triunfo y protagonismo de un suplente
Fotos/Ricardo Bejarando/FCF
Cuando en una lesión surge la oportunidad para que el pase gol que estaba en el banco emerja, así podría resumirse lo sucedido en la selección Colombia ante Ghana.
Fue un suceso imprevisto el que sacó de la cancha al centro delantero Jhon Córdoba quien sufrió un tirón a los 8 minutos de iniciado el compromiso y esto, dio paso para que el suplente que no había brillado como en la liga de Portugal, donde fue el máximo goleador, tuviera una velada espectacular.
Sentado en el banco de suplentes, talvez esperando la remota oportunidad de jugar, estaba el samario Luis Suárez, que no imaginó que fuera tan rápida y menos, que sería su gran noche, como la del 9 de septiembre cuando le anotó 4 goles a Venezuela.
Lo que sí es seguro es que pensaba ser efectivo en los pases, certero en los remates, ganar los rebotes y anotar o contribuir al gol de la victoria, y eso fue lo que hizo, porque su actuación fue como la iluminación del estadio, brillante agradable y clara, empezó con un centro desde el costado, que clasificó a Colombia por cuarta vez en su historia a octavos de final.
Su lucha por ganar balones contra los fuertes ghaneses, no tuvo tregua, como tampoco las dudas de perderlos. Y como bailando salsa en una baldosa, centró la esférica al arco con la esperanza de proporcionar una oportunidad de gol que finiquitara esa aguerrida pelota que recibió de Daniel Muñoz a los 25 metros del arquero africano, que no estaba dispuesto a perder.

Y eso fue lo que ocurrió, porque se quitó la marca del 14 y el 8 avanzando hacia un costado, donde trató de centrar la redonda, pero rebotó en Gideon Mensah y como dándoles una segunda oportunidad, volvió sus pies, pero esta vez logró un suave centro que pasó por encima de la cabeza de Luis Díaz hasta estrellarse con el pie derecho de Jhon Arias quien puso a soñar a todo un país.
De ahí en adelante parecía que el mundo estaba alineado con sus movimientos, intenciones y acciones, porque defendió, atacó, sacó ventaja y corrió como si tratara de sacar de adentro ese furor guardado que lo tenía en la suplencia.
Fue un Suárez desequilibrante, encarador y dispuesto, que encontró los espacios como si hubiera estudiado cada metro cuadrado de la cancha; por esta razón su calificación fue justa, 6 sobre 10, en los 83 minutos de juego que estuvo en el campo.