Texto/Jonh Bonilla/Fotos/redes del jugador

La vida le enseñó que cuando todo parece imposible, la fuerza de Dios le da ese poder que el ser humano no puede entender pero que no lo deja rendirse ante lo inalcanzable.

Por eso se acostumbró a luchar y no dar por perdido un asunto o un balón, así lo demostró cuando el cronómetro marcaba los últimos segundos del partido entre la selección Colombia y Uzbekistán.

Así es la mente de Juan Camilo el “cucho” Hernández, el delantero que hoy es noticia en el Mundial de Fútbol. Le dicen así porque de esas locuras que trae la juventud, se rapó la cabeza quedando con un parecido al “cuchu” Esteban Cambiasso, un jugador argentino y asistente de Néstor Pékerman.

Juan Camilo nació y se crio en el barrio Las Mercedes de Cuba en Pereira con su madre Yanet Suárez, quien lo tuvo a los 14 años, y su padre Néstor Hernández, quienes lo criaron con el amor, la calidez, la responsabilidad y la madurez de una familia. Así, mientras ella lo cuidaba él se rebuscaba en la calle, vendiendo pulpa de fruta, carnes y hasta pitando partidos para llevarles el sustento.

Desde los 5 años ya pateaba con ganas y picardía el balón cuando jugaba en los torneos infantiles de Pereira, donde subió a la cima en poco tiempo, porque empezó a mostrar esa habilidad futbolera que lo llevó a la selección Risaralda y luego de unos partidos terminó en el Deportivo Pereira, que en el 2015 estaba en la B.

Luego fue comprado por el club inglés Watford, done tuvo que esperar la mayoría de edad y de ahí pasó al Huesca, donde marcó su primer gol en la liga española y nada menos que contra el Barcelona.

A sus 27 años y con 1.75 de estatura, juega en el Real Betis de España, donde viste la camiseta con el mismo número de la selección Colombia, donde demostró que en la vida como en el fútbol, todo es posible si se mira con los ojos y la mente de la esperanza.

Por Editor

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