La gestora social de Manizales, durante la presentación del programa «Conciencia»

Texto y fotos/Jonh Bonilla

La adolescencia es, quizás, la etapa más desafiante y vibrante del ser humano; una transición profunda que transforma el cuerpo, la mente y el corazón. Es un momento en el que el mundo se siente inmenso, en gran parte porque la «brújula» emocional (la amígdala) madura antes que la capacidad de medir los riesgos y planificar (la corteza prefrontal). Es, en esencia, sentirlo todo antes de aprender a controlarlo.

Entendiendo este torbellino emocional, nace en Manizales el programa “Conciencia”, una iniciativa impulsada por la gestora social Juliana Londoño Villa. Más que un proyecto, es un espacio seguro creado para que los jóvenes no se sientan solos, brindándoles la confianza necesaria para expresar sus temores, dudas y emociones a través de un chatbot digital – https://manizales.gov.co/

Esta plataforma abre una ventana de luz para que la juventud acceda a orientación profesional en psicología, sexualidad y conducta, todo bajo un manto de confidencialidad absoluta. Es un esfuerzo por acompañarlos en su camino hacia un futuro prometedor.

Dentro de este compromiso, el programa busca proteger el proyecto de vida de los menores, promoviendo una sexualidad responsable y buscando reducir la tasa de embarazos adolescentes. Y aunque Manizales se mantiene en una posición favorable frente a otros municipios de Caldas, las autoridades mantienen su compromiso firme, sin bajar la guardia, porque cada joven cuenta.

Los jóvenes de Manizales cuentan con un chabot que los escuha

Una mirada a la realidad: Manizales, una ciudad con pocos niños

Las cifras del DANE invitan a reflexionar sobre la composición de la sociedad. En Manizales habitan hoy 475.690 personas. De este total, 57.133 son niños entre 0 y 11 años, y 35.996 son jóvenes que atraviesan los intensos años de los 12 a los 17.

En conjunto, son 93.189 menores de 18 años, lo que representa el 19.59% de la población total de la capital caldense.

Traducido en historias de vida, esto significa que, por cada 100 habitantes, solo 20 son menores de 18 años, evidenciando una de las tasas de natalidad más bajas de Colombia. Estos datos no son solo números; son el recordatorio de por qué cada joven en la ciudad es un tesoro para cuidar, orientar y acompañar con todo el corazón.

Por JJBG

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