Texto/Jonh Bonilla/Fotos/Ricardo Bejarano FCF

Como a todos, a la selección Colombia le llegó la hora para demostrar lo que tiene en este mundial y, por un lado, demostrarles a quienes están pesimistas de su nivel, que están equivocados. Y a los que han confiado en el equipo, mostrarles que están en lo cierto, siendo protagonista.

¿Cómo ven los pesimistas y los optimistas a la selección? Si pudiéramos entrar en las mentes de estos dos tipos de espectadores que aman el fútbol desde su perspectiva y parecer, sin duda, encontraríamos pensamientos y sentimientos contrarios que nos ayudarían a entenderlos. Para empezar, hay que meditar en lo que pudieran estar pensando del partido que jugarán los cafeteros contra Uzbekistán.

Empecemos por los incrédulos, los que no le ven futuro alguno a la selección, pero aún así, la ven jugar. Por esta razón, con escepticismo y poca esperanza verán su debut contra el país asiático.

Los no optimistas

Los incrédulos dirán que, al jugar contra Uzbekistán, un equipo sin fútbol ni proyección internacional, los dirigidos por Néstor Lorenzo no mostrarán buen nivel y por esto seguirán pensando igual.

Y en caso de ganar la selección, dirán que es imposible que no ganaran, que desperdiciaron muchos goles y que todo se sabrá cuando se enfrenten a un onceno bien bravo como Francia, Alemania o USA.

Si empatan, ahí mismo dirán que tenían la razón porque empatar con un equipo de estos, demuestra que no juega a nada y que lo van a golear cuando enfrente a otra selección más ranqueada, hasta se atreverán a decir la frase de cajón “empaque y vámonos”.

Y si pierden, eso sí, caerán con todo, dirán que por culpa del 10 o que Lucho está solo y que el entrenador es un terco que no llevó a los jugadores que debía y que el fútbol colombiano necesita nuevas generaciones y otro técnico.

Los optimistas

Sin embargo, del otro lado están los crédulos u optimistas, esos que creen, sufren y se comen las uñas, pero conservan intacta la esperanza y completa la ilusión.

Ellos dirán que enfrentar a este equipo es una buena base para que la selección se ordene y se prepare para los próximos partidos que serán más duros.

Si gana, dirán que es meritorio por la categoría y jerarquía que tiene la tricolor, que ha sido campeona de América y que llegó a cuartos de final en 2014.

Si empata, dirán que eso mismo le pasó a España contra Cabo Verde y que en este mundial no hay enemigo pequeño.

Y si pierde, aunque con dolor, dirán que el fútbol y el juego, tienen sus sorpresas y toques de suerte, porque juegan un papel importante justo en los momentos menos esperados y que esa pérdida servirá de aprendizaje para ganar el próximo partido.

Así que, si usted pertenece a un bando o al otro, sepa que en el deporte como en la vida hay dos caras: la de los sufrimientos, las desilusiones y las derrotas; y la de la alegría, las ilusiones y los triunfos, porque no siempre grana el mejor ni pierde el peor. Por esta razón quien más disfruta es el que entiende que nada es garantía y mantiene la misma actitud gane o pierda su equipo del alma.

Por Editor

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